¿Me pueden demandar por un accidente de un vehículo que ya vendí pero sigue a mi nombre?

Vender un vehículo confiando únicamente en la palabra y en la firma de un contrato privado puede convertirse en el inicio de una catástrofe financiera y legal, tal como lo descubrió Anaximandro, un mototaxista que tras años de disciplina decidió vender su unidad de trabajo a un conocido bajo la modalidad de pago por partes.

Convencido de que el vehículo pertenecía formalmente a su pasado, la tranquilidad de su hogar se interrumpió abruptamente al recibir una notificación del Poder Judicial que lo incorporaba a un proceso penal bajo la condición de tercero civil responsable. La notificación guardaba relación con un violento accidente de tránsito ocurrido en la avenida Gambeta, donde un tráiler realizó una temeraria maniobra de vuelta en «U», impactando y arrastrando debajo de su carreta a la mototaxi que en ese momento era conducida por un hombre llamado Prudencio y que llevaba como pasajera a una ciudadana que resultó con severas fracturas de cadera, fémur, brazo y cráneo. 

Durante las investigaciones, se descubrió que la mototaxi había sido revendida sucesivamente a varias personas mediante contratos simples de compraventa, lo que significaba que ante la Fiscalía y la SUNARP, Anaximandro seguía figurando como el propietario absoluto del bien. El abogado de la parte agraviada solicitó una reparación civil solidaria de 200 mil soles dirigida contra el conductor del tráiler, el chofer de la moto y Anaximandro, amenazando con destruir por completo su economía por un siniestro en el que jamás participó. Ante la crisis, un compañero del gremio de transportes le recomendó acudir al Dr. Ricardo Alberca, presentándolo como un estratega técnico de amplia confianza entre conductores y transportistas pesados. 

 

Al asumir el patrocinio en GRAJAR Estudio Jurídico, el Dr. Alberca comprendió que el caso requería una maniobra legal profunda: para librar de la millonaria responsabilidad económica a Anaximandro, era imperativo demostrar técnicamente la inocencia del conductor de la mototaxi, quien en ese momento era asistido por la defensa pública debido a la falta de recursos. 

 

La estrategia de GRAJAR se centró en la reconstrucción analítica de la dinámica del accidente en el juicio oral, demostrando fehacientemente que la mototaxi guardó su línea y carril, siendo embestida de forma exclusiva por la imprudencia del chofer del tráiler. Al cierre de las audiencias, el juzgado dictó la absolución total de Prudencio, liberando de forma automática a Anaximandro de toda carga civil y determinando que la empresa de transportes del tráiler asumiera la totalidad de la indemnización de la víctima. 

 

Este caso resalta la valiosa lección de que quien transfiere un vehículo sin la debida formalidad notarial entrega las llaves pero conserva la responsabilidad legal del bien; si te encuentras involucrado en un proceso por accidentes o transferencias vehiculares pendientes, busca la asesoría estratégica del Dr. Ricardo Alberca comunicándote al WhatsApp: 

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